Hablamos de lluvia ácida
cuando los valores del pH se encuentran muy por debajo de lo normal,
concretamente por debajo de 5,6.
Esto se debe de forma natural a
las emanaciones volcánicas que liberan gran cantidad de compuestos de azufre y
nitrógeno, ya sean terrestres u oceánicos y también por causas antropogénicas,
es decir, debidas al hombre por industrias, centrales
térmicas (la central térmica de
Carboneras, Almería, es la más contaminante de toda España y la 57 de toda
Europa), etc.
Para introduciros un poco
más en el tema podemos decir que la palabra lluvia ácida debe sustituirse por deposición
ácida, ya que, el arrastre de los gases hasta la superficie de la Tierra no
es solo por la lluvia sino también por la nieve, las nieblas e incluso de forma
directa, aunque se conoce popularmente como lluvia.
El principal problema que
nos encontramos con este tipo de “lluvia” es su contaminación, sobre todo las
reacciones que pueden provocar en el suelo y en los seres vivos.


